
El hartazgo (Entrega 5 de 5)
¿Cómo no requerir del hartazgo para hacer un cambio en algo?
Cuando se lleva mucho tiempo en alguna situación que ya no se quiere, llega el hartazgo.
El hartazgo es la respuesta a que se da ante la evasión de algo que sucede, ante la negación, la procrastinación de tomar acciones o a la necedad de luchar hasta demostrar que uno tiene la razón.
Mantenerse en una situación que no se quiere, es más común de lo deseable. Y esto es porque la mente es una maestra de las justificaciones. Se justifica para no enfrentar.
Las justificaciones son en realidad pretextos bastante bien acomodados racionalmente para parecer razones muy válidas. Por lo general validan no sólo el mantenerse en una situación, y no salir de ella, sino también el que estar en ella demuestra la bondad de uno mismo (hacerlo bien o ser buena persona), lo que puede llegar al punto de creerse uno mismo una víctima indefensa ante lo injusto de alguien o algo (lo cual es sin duda totalmente falso en cualquier caso).
Para no llegar al hartazgo, se requiere ser un hacker de la mente. Esto es, acceder a la información que la mente repite como justificación ante algo que claramente se siente incómodo o inadecuado para uno.
Esto requiere, primero, escucharse a uno mismo, ser honesto y además implica necesariamente dejar de querer demostrar que se tiene la razón ante alguien o algo. Y aquí está lo interesante.
Demostrarse a uno mismo que se tiene la razón, es decir justificar una acción u omisión ante algo o alguien es un caldo de cultivo para el pensamiento repetitivo tóxico. Y es tóxico porque en esa justificación se cuela la queja, la auto-reafirmación de ser una víctima ante algo o alguien injusto, la duda, entre otros. Y, como resultado, se siente una mezcla de enojo con tristeza y hasta desesperanza en cierta medida, es decir, frustración.
Entonces, el dedo acusador sale de uno para señalar qué o quién tiene la culpa del sentir de uno. Y esto, no sólo no lleva a nada, sino que genera aún más de lo mismo.
Hacerse responsable de tomar decisiones con respecto a algo o a alguien que ha generado hartazgo en uno es la forma de enfrentarlo.



