
¿Emociones Negativas?
Aunque todas las emociones son necesarias para nuestro desarrollo, como hacemos con todo en la vida, solemos juzgarlas y etiquetarlas como emociones positivas o negativas, aunque estas connotaciones no se acercan para nada a la realidad.
Juzgamos como negativas aquellas emociones que generan en nosotros una sensación desagradable, pero lo cierto es que dichas emociones, funcionan en nosotros como un termómetro, un indicador de que algo no está funcionando de la manera adecuada. Estas surgen como consecuencia de algún pensamiento que atiende a un recuerdo del pasado, alguna creencia o programación, que puede llevarnos a revivir una experiencia anterior, muchas veces, adelantándonos a una situación porque mantenemos nuestra atención en un futuro incierto que nos genera ansiedad.
Las emociones dan lugar a los sentimientos, que son más duraderos en el tiempo y que, si perduran, pueden convertirse en nuestro carácter o personalidad.
El tipo de vida que llevamos, tan alejados del silencio interior, la espiritualidad y la presencia, hace que, saber escuchar a nuestra voz interior, identificar nuestros pensamientos, reconocer y gestionar nuestras emociones y dejar aflorar nuestros sentimientos nos resulte muy difícil y doloroso, pero ignorar estas señales que nuestro cuerpo está emitiendo, al igual que tomar antitérmicos sin atender al origen de la fiebre, a la larga puede ocasionarnos grandes sufrimientos.
Por el contrario, explorar nuestras emociones nos ayudará a conectar con los pensamientos que las originan y así podremos gestionarlas y regularlas, llegando a sanarnos porque estamos atendiendo a la raíz del problema que las está generando.
Además, como ya sabemos, evitar o luchar contra nuestras emociones, acaba fortaleciéndolas, pudiendo generar en nosotros graves problemas o trastornos de salud física o psicológica. La clave por tanto estaría, en aceptar que dicha emoción ha surgido en nosotros, siendo conscientes de que el origen está en nuestros pensamientos, por lo que reconocer la emoción, parar unos minutos, hacer varias respiraciones conscientes y despejar nuestra mente poniendo la atención en nuestra respiración, nos ayudará a que la emoción se disipe y podamos tomar el control de nuestra vida.



